Personas que hacen que otras personas existan*

La duda, los interrogantes, si… y cómo hay personas que hacen que otras personas existan.

Lo vamos a plantear en dos situaciones paralelas: una relacionada con el deporte y otra empresarial, ambas como metas de vida.

Imaginemos que llevas preparándote un tiempo importante para ser futbolista y, por fin, recibes una propuesta para fichar con tu equipo favorito.

Han sido muchos sacrificios, renuncias para estar en forma permanentemente y, especialmente, una dedicación con vaivenes de todo tipo, pero siempre con un objetivo inquebrantable.  

De pronto, sin saber porque, un pinchazo en tu rodilla, tan doloroso que tienes que acudir a un hospital en mitad de la noche y con la sensación de absoluto desamparo. No puedes llamar a nadie, y el miedo y la soledad engrandecen aún más ese penoso momento.  

Allí te hacen unas pruebas y te comentan que posiblemente tengan un desagarro en el menisco.

Por tu cabeza pasa de todo, y nada bonito.

¿Tus sueños rotos?

Te dan medicación y tú, con la esperanza de que realmente sea algo pasajero, la cumples a rajatabla.

Esa noche, sin embargo, los dolores son más intensos y no puedes dormir nada.

Ves tu carrera arruinada, antes de empezar, y te inunda una pesadumbre que incluso te hace llorar.

Recuerdas que, cuando eras niño, tu padre vivió algo similar, y crees que lo mismo es algo inevitable y que vas a tener su mal final.  

Ahora traslademos esta situación al mundo de la empresa:

Después de mucho esfuerzo, tienes al lado al equipo más deseado y la posibilidad de firmar una potencial inversión respaldado con un excelente equipo, pudiendo con ello sacar adelante tus ansiados proyectos pero… un imprevisto te hacer parar, y tienes que respirar profundo porque, como si fuese un castillo de naipes, todo se podría derrumbar y… la desesperación te invade.

Alguien dijo que todos los problemas tienen solución y que las tragedias no, así que… te pones a analizar ante que estás: problema o tragedia.

Sigamos con la experiencia futbolística.

¿Los antecedentes familiares pueden destruir tu futuro?

Consultas a otros profesionales y parece que no dan exactamente con la raiz del problema, aunque para ti, cada noche es peor que la anterior y además no puedes descansar ni tener la mente lúcida para pensar.

En tu negocio podría pasar algo parecido.

¿Qué hacer? ¿A quién llamar? ¿Debes comentarlo con el equipo? ¿Debes callar?

Los inversores, cuando ven problemas, suelen huir. Así que la prudencia te hace actuar de forma cauta.

Pero…

La última noche ha sido la peor. El agobio te ha llevado a dejar de comer, a volverte irascible y creer que todo está perdido.

Volvemos con la promesa futbolística.

Has sopesado si es una tragedia o un problema y te planteas dos opciones:

  1. La peor: Tu padre murió por un trombo que el dolor encubrió.
  2. La mejor: Lo tuyo es puro estrés y tensión, y se te ha agarrado al músculo para que te cuides más porque lo que se viene encima es duro y tienes que estar preparado para dar el mil por cien de ti.

Lo consultas con tu propia cabeza, con alguien de absoluta confianza y desesperado decides llamar a un teléfono de Urgencias.

Crees que será crispante y que pasará como siempre: Esperas y esperas, durante minutos y minutos mientras sientes que todo a tu alrededor es gris.

Sin embargo, la respuesta es inmediata, amable y muy respetuosa.

Como no puedes ni mantenerte en pie, te envían una ambulancia, que aparece al instante.

Suben dos técnicos a tu casa y te preguntan con absoluta profesionalidad. Está claro que “algo pasa”, así que no le dan más vueltas y te suben a la ambulancia armados con las mejores medicinas: Cordialidad, empatía, respeto y hasta un poco sentido del humor.

De camino en la ambulancia te dicen que todo pasa y que debes centrarte en buscar soluciones y apoyarte en los tuyos, que son los que hacen que sigamos aquí. Sean quienes sea esos “tuyos”.

Como si se te hubiese encendido la luz, entiendes que ellos se están refiriendo a esas personas que hacen que otras personas, en este caso tú mismo, existan.

Si, las personas de verdad son así: te dicen las cosas directamente, sin rodeos, sin necesidad de membresías, ni asesoramientos, ni cuestiones de darse importancia, porque nacen del sentido común y la experiencia.

Estás tan encerrado en ti mismo que te das cuenta que ni se lo has comentado a tu propia familia.

Te tienen horas y horas en el hospital. A la vuelta, sabes que, al menos, no es un trombo, y ya más tranquilo, decides llamar y escribir a los que consideras “tu gente”.

Siempre has ido de independiente, y no eres de transferir tus dudas al resto, pero quizás esa enfermera de ambulancia con diadema de princesa fuese un hada buena y te ha dado la pócima mágica de aceptar que los demás estén presentes. O lo mismo ha sido el conductor que, con sus ojos saltones, te ha conseguido hipnotizar. ¡Quién sabe!

Lo importante es que estás decidido a aceptar que no eres un superhéroe y que si lo eres puede que la kriptonita te haya dañado, así que a dejarse apoyar por parte de los demás.

Y ahora saltamos al asunto empresarial.

Descubres que, quien realmente te aprecia, busca soluciones que se puedan complementar con las tuyas.

Evidentemente no todas van a ser reparadoras pero seguro que alguna te lleva al buen fin que buscas.

Lo primero, hablar con quien gestiona tus inversiones y exponer lo que está ocurriendo.

Si no entienden la situación está claro que no eran las personas que tú necesitabas.  Mejor saberlo antes que después.

La sorpresa es mayúscula. No sólo lo entienden, sino que te demuestran su implicación y respeto al cien por cien.

Después hablas con todo tu círculo y les comunicas y cuentas como te sientes en una encrucijada y, casi con verguenza infantil, les piden que se pongan a tu lado y busquen remedios.

Tienes miedo al abuso, porque ya lo has vivido, pero aquí lo único que aparecen son manos que te ayudan a levantarte, a comer o a dormir, y neuronas que se ponen a tu servicio.

Esas personas no sólo valoran que lo que tienes entre manos, que también es espectacular para ellas, y si tú ganas posiblemente lo hará mucha gente más, sino que te aseguran que todo esto tiene sentido contigo dentro, y se vuelcan echándote cables para que todo se encauce debidamente con tu familia personal, profesional y empresarial.

Esos hombres, esas mujeres, son quienes hacen que otras, como tú, existan, y aunque te cueste hasta decírselo es muy bueno que sepan que la palabra “gracias” y el gesto correspondido son importantes.  

¡La cantidad de cosas que se solucionarían en el mundo si diésemos las gracias hasta por el gesto más sencillo!

Está claro que no vas a olvidar y que, además, encontrarte en un momento decisivo con esta atención sólo puede ser correspondida cuando tú debas hacerlo.

Si fuese aquel o aquella futbolista habrías recibido una llamada diciéndote: “Te esperamos. Te hemos visto jugar mil veces y nos interesas tú con esguince o sin él”.

El cuerpo y la mente son muy sabios y seguro que te recuperabas antes de lo que tú crees.

Ahora sólo queda triunfar… o fracasar, pero seguir porque quien está a tu lado no sólo te aprecia por tus valores o tus capacidades, sino por como eres.

Cualquier parecido con la realidad… no es mera coincidencia.

Y para acabar el tema de RESISTIRÉ en los GOYA. Es de 2015, unos años antes de que se convirtiese en recurrente durante la Pandemia, y parte gran parte del star-system del cine español.

Cuando la COVID pensamos que la gente se haría mejor, aunque fuese una ilusión de unos meses.

Hagamos que el espejismo se convierta en realidad. Entre todos y todas podemos hacer que los negocios sean una prolongación de nuestra forma de sentir y pensar, y donde compartir sea la forma natural de vivir en comunidad y ser siempre nosotros.

El tema musical tiene un adelanto con el YO SOY AQUEL en esos mismos GOYA.

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Fecha de Publicación:

Última modificación: 29 de agosto de 2025

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