Es mencionar el sistema financiero y enseguida nos viene a la cabeza WALL STREET, EEUU, hombres vestidos de negro y con corbata (no confundir con MEN IN BLACK, que aunque también llevan indumentarias similares, tratan con extraterrestres más divertidos), pocas mujeres (¿por qué será?), maletines, multimillones, nombres raros de productos que se compran y venden… y mucho manejo de lo que se supone es la economía mundial.
Del sistema financiero actual, tal cual lo conocemos, algo tuvieron que ver los norteamericanos, pero no son los inventores del sistema y menos de la economía… aunque parezca que todo lo que tiene que ver con el dinero viene de allí.
Tiene raíces que se extienden a ARISTÓTELES (o algún alumno suyo) que realizó análisis sobre el valor y el dinero; los españoles de la ESCUELA DE SALAMANCA que establecieron en el siglo XVI las primeras teorías económicas modernas, defendiendo la propiedad privada, o los FISIÓCRATAS, franceses que en el siglo XVIII defendieron el LAISSER FAIR o libre mercado, con la primera teoría económica sistemática.
ADAM SMITH es reconocido, gracias a su obra LA RIQUEZA DE LAS NACIONES (1776), como el padre moderno de la economía, hablando de economía de mercado e individuos.
Era escocés, pero por eso de hablar inglés, parece que fuese americano.
Hay otros, como KARL MARX, JOHN MAYNARD KEYNES, MILTON FRIDMAN o MUHAMMAD YUNUS, y teorías asentadas con todo tipo de orientaciones.
Crisis siempre hubo: LA GRAN DEPRESIÓN DEL 29, EL COLPASO DE LAS PUNTOCOM en el 2000, la CRISIS DEL PETRÓLEO en 1973, o cien años antes, en 1873, la que afectó a EUROPA Y AMÉRICA DEL NORTE.
De la que queremos hablar es diferente. Es planetaria, y se avecina sigilosamente, aunque en más de un momento recuerde a las que hemos mencionado.
Esta sí que se la debemos especialmente a los norteamericanos como protagonistas y, a sus acólitos y amigos, casi sus representantes universales, como actores secundarios repitiendo interpretaciones similares a las de otros tiempos.
Pero antes de entrar en la crisis, es preciso presentar al sistema financiero actual, y conocer su ABC.
Estamos a punto de entrar en 2007 y el sistema financiero se puede definir como aquel conjunto de instituciones (públicas y privadas) e instrumentos legales que hacen posible el funcionamiento de la economía mundial a través de los mercados financieros.
Los conceptos:
Para aquellos que no están familiarizados con la terminología, lo intentaremos explicar de forma sencilla:
Mercados, recursos económicos, superávit y déficit:
Los mercados se estructuran canalizando recursos económicos entre aquellas unidades económicas excedentes de fondos, es decir, con superávit (ofertantes o prestamistas, en definitiva, quienes tienen sobrantes de dinero) y aquellas unidades económicas que precisan fondos, o lo que es lo mismo, con déficit (demandantes o prestatarios, en definitiva: necesitados de dinero).
Gasto y ahorro:
De esta forma se lleva a cabo la actividad económica real de producir y consumir, o lo que es lo mismo, generar gasto, que es la base del sostenimiento del sistema financiero y, por ende, las necesidades del ahorro preciso, a través del cual se canaliza dicho gasto.
Gasto y ahorro son los dos conceptos sobre los que pivota todo el sistema, y así ha sido durante cientos de años… independientemente del sistema que prevalecía en cada momento.
Espacios, productos financieros y sistemas de pago según oferta y demanda:
El movimiento del ahorro se materializa en espacios físicos o virtuales a través de productos financieros y sistemas de pago (por ejemplo: préstamos, acciones, bonos o depósitos bancarios) que definen sus precios en virtud de la oferta y de la demanda.
La banca, los demandantes y los que tienen dinero (compradores):
La banca comercializa, por lo general, estos productos y, lejos de lo que se cree a nivel popular, no es la detentadora última del dinero sino un intermediario entre los actores del sistema financiero, es decir, los demandantes (aquellas personas necesitadas de dinero) y los que tienen el dinero (en cuyo nombre actúa la banca), y que en el mercado financiero se llaman compradores (como se explicará más adelante) que son quienes ofrecen efectivo a cambio de una promesa de repago futuro de la deuda generada, a lo que hay que sumar un interés o beneficio a su favor.
Economía normal y economía real:
Puede que al leerlo se produzca una difícil identificación con los términos, porque en la economía normal, -esa que se conoce de andar por casa-, nadie llama “compradores” a los que prestan el dinero, pero en la economía real es como se les tiene que llamar porque ellos, –poniendo un ejemplo que cualquiera puede entender-, compran el título de una hipoteca que el banco le ha dado a tu amigo, y tienen la potestad de reclamarlo en el futuro:
- El banco es el intermediario (quien facilita la hipoteca).
- El demandante es quien ha solicitado la hipoteca (cuyo valor es la cantidad que le han prestado más el beneficio que se llevará el banco en forma de intereses).
- El comprador es el que tiene el título en propiedad (compra la deuda que tiene el demandante a través del intermediario, o lo que es lo mismo, compra la hipoteca de tu amigo al banco).
- Los compradores de deuda son los que dotan de dinero al banco, ya sean sus propios accionistas u otras fortunas, a través de productos muy sofisticados.
Bajo este protocolo financiero se mueve lo que se conoce como el mercado financiero primario, que es donde se desenvuelve la economía habitual de la ciudadanía y las empresas.
Los dueños de la deuda y el mercado secundario:
Los dueños de la deuda introducen estos productos (la deuda comprada) en un nuevo mercado (el mercado secundario) donde son revendidos con el fin de conseguir liquidez inmediata a su favor.
Es decir, la deuda se coloca en ese otro mercado para hacer cash de forma inmediata.
Siguiendo con el mismo ejemplo:
- La hipoteca de tu amigo tiene un valor de 20.000 euros + los intereses de 5.000 euros al cabo de 5 años.
- El dueño de la deuda (el comprador) pone la deuda en el mercado secundario y la revende, en lugar de por 25.000 euros por 23.000 euros, por ejemplo.
- El comprador obtiene liquidez desde el momento cero:
- Recupera su dinero (20.000 euros) y un beneficio (3.000 euros en lugar de 5.000 euros) de forma casi instantánea.
- El beneficio residual de la venta de paquetes de valores justifica la esencia del mercado secundario.
- Puede que el banco funcione como intermediario financiero (y se lleve una cantidad por hacer esa labor).
- Los nuevos compradores (los que recompran la promesa futura de pago de los que han recibido el dinero y, por lo tanto, los nuevos dueños de la deuda) cobrarán el interés o beneficio:
- Se llevarán, según el ejemplo anterior, los 25.000 euros al cabo de 5 años.
La economía especulativa:
El resultado es una economía especulativa, cuasi virtual, basada en futuras promesas de pago de ese dinero que se ha prestado (valores o productos), que crece siguiendo el mismo protocolo, una y otra vez, sacando siempre un beneficio en cada reventa… al menos hasta que la liquidez lo impide o el producto deja de interesar en el mercado.
La Bolsa:
La Bolsa es la herramienta más conocida para instrumentalizar la compra y la venta de dichos valores o productos… una y otra vez.
Mercado paralelo extrabursátil y su funcionamiento:
También existen transacciones extrabursátiles en mercados paralelos no organizados, donde se diseñan y negocian instrumentos financieros singulares, con contratos a medida entre dos partes (por ejemplo: acciones, bonos, materias primas, swaps o derivados de créditos).
En el mercado paralelo extrabursátil se dan productos financieros aún más elaborados y con instrumentos dirigidos a cubrir las necesidades de los propios Estados o de las grandes corporaciones, con sumas enormes y con márgenes de beneficio igualmente astronómicos dándose, además, la circunstancia añadida de que los riesgos financieros se reducen para el prestamista ya que se exigen garantías y contragarantías adicionales asociadas, por lo general, a interesantes activos que dichos Estados o corporaciones poseen, de forma y manera que el futuro del cliente, ya sean Estados (y, por consiguiente, la ciudadanía) o corporaciones (y, por consiguiente, el mercado) está comprometido en caso de impago… o lo que es lo mismo: se “hipoteca” el futuro para cubrir las necesidades del presente poniendo todo lo que sea necesario encima de la mesa.
Garantías y nuevos productos especulativos:
Además, las garantías no permanecen escondidas en un cajón, sino que entran de nuevo en juego, siendo utilizadas en nuevas operaciones en un sistema piramidal más especulativo convirtiéndose en nuevos productos que, además de dar más y más beneficios adicionales para el prestamista, pueden deformar las bases de la economía… al punto que se pueden producir distorsiones que den como resultado crisis que pueden llegar a ser mundiales.
Si se dibujase una pirámide, la línea horizontal que sustenta el triángulo sería el mercado primario y el resto, con su enorme volumen, sería el mercado secundario y los mercados paralelos.
En definitiva, la imagen de la pirámide es un buen reflejo del sistema financiero real.
Rockefeller:
Y de esto sabía mucho ROCKEFELLER, que fue quien la instaló en un modelo de capitalismo salvaje ya en los primeros años del Siglo XX.
Seguro que el apellido es familiar a cualquiera que esté leyendo esto.
Mercancía vs dinero vs Estado vs ciudadanía:
La mercancía define a todo aquello que se puede vender o comprar, es decir, intercambiar por “otra cosa”.
El producto financiero tiene la categoría de mercancía en una economía de mercado y, en términos económicos, esa “otra cosa” es el dinero.
El dinero debe cumplir tres criterios en un sistema económico:
- Debe ser un medio de intercambio
- Debe ser una unidad contable
- … Y debe ser un conservador de valor.
La modificación de cualquiera de estos tres criterios es inadmisible para el sistema financiero, tal cual hoy lo conocemos (en diez años, y con la repercusión del dinero virtual o las Fintech, las cosas serán diferentes, tiempo al tiempo… pero eso es otra historia).
La ciudadanía como base:
La Ley dice que la ciudadanía es la base y fin último del sistema financiero, ya que el mercado financiero debe de garantizar el acceso de la ciudadanía a los bienes y servicios en forma de mercancía.
El Estado protector:
El Estado, a través de la Ley, debe regular, organizar o procurar el funcionamiento del sistema financiero y en caso de fractura debe de proteger el bien común.
Y todo esto está regulado por Ley en los Estados modernos en aras del bien de esas mujeres y hombres que forman el Estado.
Al menos en los Estados que se llaman democráticos y en la economía capitalista:
Papá Estado vela por nuestros intereses.
Ahora bien: Cabría preguntarse si el Estado y, en especial, sus representantes, siempre priorizan el bien común o si se puede dar el caso de que, de forma perversa, interesada u obligada, se pudiesen decantar de forma partidista hacia un lado u otro.
En tanto que el Estado lo conforman personas, que serán las que, en última instancia, tendrán que responden necesariamente de sus decisiones ¿qué sucede realmente en un momento de fractura?
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