Susto o muerte*

“Susto o muerte” es una expresión que se usa para presentar una elección forzada entre dos opciones negativas, donde una causa miedo o sobresalto (el susto) y la otra es la fatalidad (la muerte).

A la hora de hablar de ciberseguridad, lo mismo no es tan extremo… o sí.

En todo caso, antes de alguna consecuencia grave, usemos esta metáfora de juego infantil, para algo que es muy adulto: nuestra vida digital.

Imagina que esa vida digital es tu casa.

Durante años, nos han enseñado que la seguridad consistía en poner una buena puerta blindada en la entrada (el antivirus) y cerrar con llave (las contraseñas).

Pero, ¿qué pasa si el ladrón no rompe la puerta, sino que entra disfrazado de repartidor? ¿O qué ocurre si tu propia tostadora es su cómplice y le abre la ventana por la noche?

El mundo de la ciberseguridad cambia constantemente.

Ya no se trata solo de hackers encapuchados tecleando códigos verdes: se trata de higiene digital y también, por supuesto, algo de sentido común en un mundo donde todo, absolutamente todo, hasta las bombillas, se conectan a internet.

Aquí os comentamos la que se avecina (no confundir con la famosa serie de televisión) y cómo proteger tu castillo, sin caer en la paranoia o la locura.

La Inteligencia Artificial ha traído cosas maravillosas, pero también ha regalado a los ciberdelincuentes el disfraz definitivo: la voz o la imagen de tus seres queridos.

  • El peligro: Hoy en día, con solo unos segundos de audio sacados de un vídeo de cualquiera de las redes donde entras a diario, una IA puede clonar la voz de tu hijo, tu pareja o incluso de tu jefe.
  • La estafa: Te llaman. Suena “exactamente” como tu hijo, angustiado, pidiendo dinero, o tu jefe exigiendo una transferencia urgente. El miedo te paraliza y actúas rápido.
  • La solución: Acuerda hoy mismo con tu familia, o con tu equipo, una palabra clave (ej: “Telescopio”). Si alguien te llama con una urgencia extraña, pregunta: “¿Cuál es la clave?”. Si no la saben, cuelga. Es un escudo de baja tecnología contra la tecnología más avanzada. Extraordinariamente eficaz.

Nos encanta que la aspiradora limpie sola y que la tele nos obedezca. Pero estamos pagando esas “comodidades ” con nuestra privacidad.

  • El espía que barre tu casa: Para que un robot aspirador no se choque con el sofá, algunos modelos necesitan “ver” tu casa. Crean mapas y toman imágenes.
  • La realidad: Generalmente pensamos que sólo se trata de una máquina viendo eso, pero para entrenar a la máquina, a veces, hacen falta humanos. Hubo un caso sonado (reportado por el MIT TECHNOLOGY REVIEW) donde fotos tomadas por aspiradoras (incluyendo imágenes de una mujer en el baño y niños) acabaron filtradas en redes sociales porque los trabajadores encargados de etiquetar los datos las compartieron. Es, literalmente, una cámara rodante dentro de casa conectada a internet.

Compras una cerradura de última generación para tu casa pero, al año, el fabricante deja de vender aceite para engrasarla. Se oxida y cualquiera puede romperla.

  • Esto pasa con el Internet de las Cosas (IoT). Muchos dispositivos dejan de recibir actualizaciones de seguridad al poco tiempo, la empresa quiebra o ha sido hackeada.
  • Estos aparatos funcionan, pero son vulnerables.
  • Si tu cámara de vigilancia tiene unos años y el fabricante ya no existe, o no la actualiza, es mejor desconectarla.

Tu Smart TV tiene micrófonos. Tu nevera sabe qué compras. Esos datos se venden para hacerte un perfil de consumidor.

Pregúntate: ¿Es realmente necesario que este aparato esté conectado a internet para funcionar?

Si la respuesta es no, no le des la clave del WiFi.

Y lo mismo como consumidor, si los interrogantes tienen como resultado un “no”: ¿Debo comprar cualquier aparato conectado a la wifi? ¿Las maravillas que promete compensan? ¿Son imprescindibles?

Parece el título del próximo estreno de Hollywood… pero es real. A veces, algunos ciberdelincuentes (ah, también hay ciberdelincuentas, que en esto el género es muy paritario) no quieren tu información: quieren tus aparatos para formar un ejército.

  • ¿Qué es una Botnet? Los criminales infectan miles de dispositivos poco protegidos (como bombillas inteligentes, cámaras, routers…) y les dan una orden a la vez: “Atacad esa página web”.
  • Tú no te das cuenta. Tu bombilla sigue dando luz, pero “por debajo” está enviando datos para colapsar los servidores de un banco o un hospital. Sin saberlo, tu casa está participando en una ciberguerra.

Quizás pienses: “Yo no soy importante, no soy famoso, ¿para qué quieren mis datos?”. Aquí es donde entra el concepto del CAPITALISMO DE VIGILANCIA.

Para entenderlo, imagina que hay un señor invisible que te sigue todo el día con una libreta. No te dice nada, solo apunta: qué desayunas, a qué médico vas, si pagas el alquiler a tiempo, qué le dices a tu asistente de voz y hasta si estás buscando ropa de bebé en internet.

Ese señor luego va a una plaza pública y vende tu libreta al mejor postor: un banco, una aseguradora o una tienda de ropa.

Esos señores de la libreta existen, se llaman DATA BROKERS (gigantes como ACXIOM o EXPERIAN) y se hacen millonarios vendiendo los planos de tu vida. Luego estos data brokers son hackeados (CASO EQUIFAX) y los datos expuestos.  

No te espían porque seas un agente secreto, sino porque consumes. Saben cuándo estás triste para venderte comida, o cuándo has pillado una gripe, o el agotamiento te supere, para venderte medicinas o vitaminas.

La higiene digital no es solo seguridad; es echar a ese señor invisible de tu casa y evitar que tu vida privada se convierta en un producto más en la estantería de un mercado gigante.

No hace falta tirar el móvil al río e irse al monte (¿o tal vez sí?). Solo necesitamos un poco de limpieza:

  1. Minimalismo de conexión: Si tu lavadora tiene WiFi, pero nunca usas la app, desconéctala. Menos puertas abiertas, menos riesgos.
  2. Tapa y calla: Revisa los permisos de tu TV. Si no usas el control por voz, desactiva el micrófono.
  3. Actualiza o muere: Mantén tus dispositivos actualizados. Si un aparato es muy viejo y ya no tiene soporte, es un riesgo tenerlo conectado.
  4. El Código Secreto: Habla hoy con tu familia, o con tu equipo, y elegid vuestra palabra de seguridad.

Internet es un lugar increíble, pero nuestro hogar/empresa debe ser sagrado.

Cuidemos las llaves, cerremos las ventanas digitales que no usamos y, sobre todo, usemos el sentido común.

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Fecha de Publicación:

Última modificación: 9 de enero de 2026

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