MICAH LEVIN (por favor, no os perdáis su DEMOREEL) dirigió en 2015 GROW, un impresionante film con un gran concepto, que hoy está más de actualidad, incluso, que en su momento.
En apenas 5 minutos expone como las grandes corporaciones toman el control de las ciudades gracias al cambio climático, y como a partir de 2048 el aire está tan contaminado que se empiezan a vender cartuchos para filtrarlo. En 2083 se han eliminado todas las fuentes alternativas de oxígeno, -incluidas las plantas y las personas que las cultivan-, y se trafica con el aire que cuesta algo más que dinero: La vida.
En el mundo real, las últimas CUMBRES PARA EL CLIMA, con miles de asistentes, líderes mundiales, y cientos de medios de comunicación, han sido decepcionantes y cabe preguntarse si hay que esperar a que esta ficción se convierta en realidad para que se tomen medidas.
Los casi 200 países participantes reconocen, año a año, que el resultado es ineficiente… pero tampoco se consigue consenso en nada.
Muchos gobiernos, -con los lobbies de influencia por detrás-, a lo más permiten que se hagan referencias o recomendaciones (absolutamente light) y, por ejemplo, resultó un ejemplo de tristeza absoluta ver a ALOK SHARMA, presidente de la COP26, disculpándose por ello y rompiendo a llorar en la CUMBRE DE GLASGOW.
Una oportunidad más perdida donde parece que el tiempo no importa, cuando es esencial.
Es sorprendente recordar como cuando se produjo LA ESTAFA CRISIS FINANCIERA DE 2007-2008, todos los gobiernos supieron ponerse de acuerdo en UN FIN DE SEMANA para rescatar a los bancos, premiando la especulación de unos pocos con cargo a los presupuestos que alimentaban muchos, prácticamente todo el mundo.
Las mentes bien pensantes creen que un cambio radical o la concienciación de todo el mundo es un tema de tradición y cultura, que también influye, pero las reticencias a tomar soluciones tienen un elemento común: El dinero.
Si por un lado se lucha contra la contaminación del PETRÓLEO y, por otro lado, la empresa que produce el daño tiene recursos para obviarlo o el coste de la multa para ciertas industrias es tan bajo que merece la pena incumplir, habría que plantearse si, aparte de buenas palabras, las normativas deberían ser mucho más duras.
En España se han INCREMENTADO LAS PENAS para ciertos delitos medioambientales, buscando una mayor disuasión y, aún y eso, en este 2025 hemos podido ver incendios forestales de gran magnitud, siendo los peores del siglo XXI, con casi 400.000 hectáreas calcinadas según datos de COPERNICUS.
La mayoría de estos incendios, que se están investigando como delitos, han sido intencionados.
Resulta muy esclarecedor ver como al final un problema tan terrible como el del MAR MENOR se transforma en una pelota que pasa de mano en mano durante décadas hasta que no hay solución, y más cuando hay responsabilidades políticas.
La vuelta de DONALD TRUMP al poder ha mostrado un rechazo absoluto al mundo científico y climático.
De común acuerdo con el que era su amigo ELON MUSK, miles de personas fueron despedidas de la NASA y la NOAA (Oficina de Administración Oceánica y Atmosférica), sumando igualmente la ELIMINACIÓN DE CONTENIDO, cierre de departamentos de investigación y REGULACIÓN CLIMÁTICA de la AGENCIA DE PROTECCIÓN AMBIENTAL, además del boicot a la IPCC.
También la administración TRUMP ha retirado financiación de la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS), la UNESCO y el ACUERDO DE PARÍS afectando a organismos internacionales y acuerdos multilaterales dedicados a la protección medioambiental y la salud global.
La UNIÓN EUROPEA apuesta, en cambio, por un PACTO VERDE EUROPEO y la LEY DEL CLIMA, que busca la NEUTRALIDAD CLIMÁTICA para 2050 y una reducción del 55% de las emisiones para 2030.
Sin embargo, el dinero abre una brecha y así partidos, especialmente de EXTREMA DERECHA, o conservadores, adoptando sus posturas, cuestionan el 2030 Y SU AGENDA, además de las regulaciones porque, en su opinión, ponen trabas a la inversión, llegando al NEGACIONISMO respecto al cambio climático, a pesar de las pruebas científicas. ¿Será eso de la inversión y el dinero la razón auténtica?
La cuestión es que las empresas están viviendo un aumento de sus costes, interrupción en las cadenas de suministro o las infraestructuras.
Cada día inundaciones (recordar la DANA y sus consecuencias), las SEQUIAS, y la gestión de las aguas, por poner algunos casos, tienen consecuencias económicas en los negocios.
Es preciso mejorar la eficiencia energética, crear nuevos mercados sostenibles e innovar ante lo que es una evidencia, guste o no guste.
¿Puede que haya postureo en la reputación corporativa cuando ciertas marcas se apuntan al GREENWASHING?
Por supuesto.
¿Puede que más de un presupuesto asociado al 2030 no se esté empleando de la mejor forma?
Por supuesto.
¿Puede que sea preciso una mayor concienciación con evidencia científica?
Por supuesto.
La clave está en si se quiere comprender, si se quiere apoyar todo esto, o si forma parte de una estrategia donde obviar estas cuestiones esconde otros intereses.
Volviendo al inicio: Eso es lo que apunta GROW, ambientando nuestro futuro en un Manhattan postapocalíptico, donde un traficante de oxígeno se enfrenta a un misterioso comprador con un secreto que podría salvar a toda la humanidad.
¿Llegaremos a pagar por respirar?
Podríamos seguir contando y contando, pero para que no todo sea trágico dejamos este vídeo que habla de extinción por alguien que sabe mucho sobre ella: Nuestros dinosaurios.
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