¿Qué convierte a una persona en alguien con capacidad de convencimiento o de liderar un nuevo negocio?
¿Qué es lo que hace que alguien decida poner su dinero en tu proyecto?
Se supone que hemos de tener los ojos bien abiertos y no pestañear para no perder ni un solo detalle porque a la hora de decidir los proyectos de inversión y/o financiación se tienen en cuenta muchos factores.
Los convencionales se conocen por parte de todo el mundo:
- La idea.
- Quiénes son sus responsables.
- El histórico empresarial.
- El Business Plan.
- Cómo se encuentra el sector en ese momento.
- La capacidad de recepción del mercado.
Todo esencial, aunque tanto como otros marcadores que hacen imprescindible una buena elección, y que en muchos casos se asocian a la inteligencia emocional:
- Esquema de valores de las personas que inician el proyecto de inversión.
- Sentimiento de las personas respecto a su proyecto.
- El liderazgo de quien emprende y su equipo.
- El respeto por las capacidades de los demás.
- Las relaciones de los profesionales dentro de la empresa y/o negocio.
- Capacidad de comprensión emocional y la sintonía con terceros.
- La presentación del Currículo personal enfocado a la capacidad intelectual e imaginativa.
- Implicación social del negocio o empresa.
- Otros intereses además de los meramente empresariales.
Por otra parte, la forma de ser de quien precisa el dinero y, de la misma manera, de los que ofrecen su dinero para el desarrollo del proyecto (puesto que van a ser nuestros compañeros de viaje) son, igualmente, algo a tener muy en cuenta.
En este sentido, la empresa, como concepto, está anquilosada con ideas preconcebidas por triunfadores y modos de desarrollo que, en muchos de los casos, llevan al fracaso, ya que los modelos de libro no presentan los claroscuros del negocio y menos de las personas que lo han llevado a cabo, presentando generalmente casos de éxito que vienen a blanquear a dichos negocios, empresas o personas, o simplemente a presentar su éxito como un elemento más de marketing.
Será difícil que encontréis ejemplos de fracaso y sus razones. Sólo hay que mirar redes profesionales como LINKEDIN, donde la mayoría presentan su cara A, obviando que la cara B puede ser igual de importante, y cualquiera puede pasar por las dos.
Si nos guiamos por los resultados: Son miles de emprendedores y emprendedoras con un conocimiento extenso de su negocio o empresa (no es lo mismo) y, a un mismo tiempo, con escasa o nula capacidad de gestión o administración empresarial, además de ser incapaces de llevar a cabo un pensamiento crítico o tener clara la forma en que deben aprender a llevar el día a día de su empresa.
Tras un periodo de desarrollo, incluso espectacular, hay que mantener el negocio como rentable, y eso es muy difícil.
Si el resultado es nefasto hay que ser humilde, desde quien ha financiado o invertido, hasta quien ha puesto en marcha todo.
En este punto es primordial saber de ciertas corrientes, que tienden a considerar la calidad de nuestro pensamiento, las acciones y decisiones que tomamos, y la forma en que afectan a la vida profesional, familiar, personal y social.
Por poner un ejemplo: LINDA ELDER y RICHARD PAUL, de la FUNDACIÓN DEL PENSAMIENTO CRÍTICO, presentan siete estándares intelectuales, y hacen las siguientes preguntas:
- Claridad: ¿Podrías explicar o ampliar este asunto? ¿Podrías dar un ejemplo? ¿Podrías formularlo de otra manera?
- Exactitud: ¿Es eso cierto? ¿Se puede verificar? ¿Cómo se puede corroborar si es cierto?
- Precisión: ¿Se pueden ofrecer más detalles? ¿Especificar más? ¿Se puede ser más preciso?
- Pertenencia o relevancia: ¿Qué relación tienes con el problema? ¿Cómo afecta eso al problema? ¿Cómo nos ayuda con el asunto?
- Profundidad: ¿Qué hace de esto un problema particularmente difícil? ¿Qué complicaciones podrían surgir?
- Amplitud: ¿Se puede plantear este tema desde otras perspectivas o puntos de vista?
- Lógica: ¿Tiene sentido lo que planteamos? ¿Se ajusta a la evidencia?
A estos siete ESTÁNDARES UNIVERSALES DEL PENSAMIENTO habría que añadir dos más a la hora de evaluar correctamente nuestros pensamientos:
- Importancia: ¿Qué datos son los más relevantes? ¿Hay otros problemas más importantes?
- Justicia / Imparcialidad: ¿Tengo un interés personal en este asunto? ¿Represento los puntos de vista de otros de forma justa?
Por un lado, tenemos los elementos que conforman el pensamiento y, por otro, los criterios para evaluarlos, pero para completar el triángulo nos faltan las habilidades y competencias que debemos desarrollar para realizar un análisis correcto de las partes del pensamiento.
- Autonomía intelectual: Es que una persona aprenda a pensar por sí misma y se guíe de acuerdo a sus principios, respetando su dignidad humana.
- Compromiso de analizar y evaluar las creencias: Tomando como punto de partida la razón y la evidencia; o, lo que es lo mismo, cuestionar cuando la razón dice que hay que cuestionar, creer cuando la razón dice que hay que creer y conformarse cuando así lo dice la razón.
- Humildad intelectual: Es desarrollar la consciencia de los límites de nuestros conocimientos y el reconocimiento de nuestras equivocaciones. La humildad intelectual radica en reconocer que no se debe pretender que se sabe más de lo que realmente se sabe.
- Entereza intelectual: Este valor intelectual reconoce que hay ideas que, aunque las consideremos peligrosas o absurdas, pueden estar justificadas racionalmente, en todo o en parte, y que hay conclusiones y creencias que nos han sido inculcadas que pueden ser falsas o estar equivocadas. En muchos casos, la disrupción nace de este valor.
- Empatía intelectual: Es distinguir los puntos de vista de los demás y colocarse en el lugar de la otra parte para trabajar en un plano de justicia y equidad.
- Integridad intelectual: Es la necesidad del pensamiento crítico por partir de la honestidad en su pensar, respetando las convicciones individuales.
- Perseverancia intelectual: Se refiere a la actitud perspicaz que debemos usar al enfrentarnos a la irracionalidad de otras partes.
- Confianza en la razón: Confiar que los intereses propios y los de la Humanidad estarán mejor atendidos si damos rienda suelta a la razón. Tener fe en que la gente puede aprender a pensar por sí misma, a construir visiones racionales, a llegar a conclusiones razonables y a pensar de forma coherente y lógica.
- Imparcialidad: Ser consciente de que hay que tratar todos los puntos de vista de la misma forma a pesar de los sentimientos o intereses personales.
Y ahora, piensa: ¿Crees saberlo todo?
Si lo crees, mejor ni empieces.
Puede que tú sólo puedas abrir un ojo, y el otro dejarlo cerrado o pestañear, pero lo que sí es cien por cien seguro es lo que dice un proverbio árabe:
“Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego”.
Podrás oír alabanzas de tus amistades, incluso de tus familiares, hasta puede que el mercado diga que estás en el mejor momento, pero sin la capacidad de aprender, sin creatividad, sin implicar a otras partes, sin respetar, o creyendo que el dinero hará que tu negocio o tu empresa funcionen, todo será un error.
Pregúntate que quieres y que deseas, y pregunta también que quieren y desean quienes van a compartir tu negocio.
Posiblemente puedas abrir los dos ojos a un mismo tiempo, o cerrarlos de golpe.
La decisión es tuya.
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