Escribir sobre deuda, y más si ponemos el foco en la americana, es un terreno pantanoso que nos podría llevar a elaborar una enciclopedia de varios volúmenes porque son muchas las aristas a tener en cuenta, mucha la hiperinformación, y mucho el panorama convulso que nos invade.
A lo más, teniendo en cuenta que nuestro formato es de post (más o menos largo) nos planteamos un resumen didáctico o, lo que es lo mismo, una descripción de cómo funciona la deuda con un enfoque explicativo pensado para que cualquier persona lo entienda, sepa cómo se conecta con la política fiscal o financiera, con la tecnología, con la geopolítica y cómo su histórico influye por cómo se ha estructurado a lo largo del tiempo y como se han interrelacionado las partes, dentro y más allá de las fronteras norteamericanas, porque su influencia va más allá de su territorio.
Se trata de presentar las perspectivas, tendencias y retos como si fuese un fondo de pantalla donde el escenario internacional está afrontando una etapa de incertidumbre y no sólo por las RELACIONES ALTERADAS POR TRUMP, sino porque Estados Unidos es una pieza esencial de tablero.
¿Qué es la deuda pública de Estados Unidos?:
El dinero que EE. UU debe a inversionistas, gobiernos extranjeros, bancos nacionales o internacionales, además de cuentas internas que el propio Estado tiene como, por ejemplo, la Seguridad Social, y para lo que utiliza un instrumento clave como fuente principal de financiación: BONOS DEL TESORO.
Con esta base se ha permitido cubrir las necesidades (enormes) que el Estado tenía, esencialmente porque estos bonos cuentan con la confianza mundial y, por tanto, se consideran como un refugio seguro para las gentes del dinero.
O quizás, mejor se debería decir que contaban, porque a día de hoy ya no es tanto.
La evolución histórica:
Todo está cambiando, y las consecuencias de las tensiones presentes lleva a una fragilidad global:
-El aleteo de una mariposa en un extremo del mundo puede provocar un huracán en el otro.
Por eso, el histórico es esencial y ahí vamos:
Tras la debacle belicista de la Segunda Guerra Mundial, la deuda se ha ido manteniendo en una relación amable con relación a uno de los marcadores macroeconómicos esenciales: el PIB, que representa el resultado final de la actividad productiva dentro de un país.
A partir de los años 70, en USA la deuda deja de ser coyuntural y pasa a ser un elemento recurrente para cubrir el incremento del gasto militar y social que no era sostenible por lo que recaudaba el Gobierno ya que, por decisión política, se reducían impuestos y, por tanto, se daban déficits fiscales de forma recurrente, agudizados por momentos críticos donde ofrecer más deuda en el mercado aplacaba cualquier oposición al captar dinero para las arcas gubernamentales.
Se tendría que pagar a futuro, por supuesto, pero, a priori, y en el instante, no agobiaba.
El punto de inflexión llegó en 2007, cuando el Estado interviene para evitar la crisis total derivada de las hipotecas SUBPRIMES y se aplican rescates bancarios a nivel mundial, programas de estímulo fiscal y, curiosamente, un aumento del gasto público, para paliar la situación.
Os recomendamos leer estos posts, y en este orden:
- ¿QUÉ ES EL SISTEMA FINANCIERO?
- LA CRISIS FINANCIERA.
- HA ESTALLADO EL ESCÁNDALO.
- WHO IS WHO?… EN LA CRISIS FINANCIERA.
Se trata de posts que publicamos en la época y que volvimos a reeditar hace poco en nuestra NEWSLETTER por la similitud de ciertos movimientos de la deuda especialmente en Norteamérica.
En aquel momento, para estabilizar se apostó por endeudarse con otros 4 BILLONES DE DÓLARES MÁS.
Son tantas las casualidades (la casualidad no existe, sólo es causalidad) entre los partícipes protagonistas, los beneficiarios, y que es lo que resultó de todo aquello, que cabría preguntarse si esa crisis estaba diseñada para que todo ocurriese como ocurrió.
Por más que nos presenten movimientos convulsos en la economía mundial como algo fortuito, siempre hay razones. No hay nada casual, y menos cuando se trata de dinero y poder.
Damos otro brinco y nos situamos diez años después (2017), con la primera llegada al poder de DONALD TRUMP.
La reducción fiscal vuelve a ser otro punto esencial, o lo que es lo mismo, la reducción de ingresos para el Estado, a lo que hay que añadir la pandemia de la COVID.
La deuda, que se había incrementado en el camino hasta 20 billones de dólares, llega a superar los 27, con un AUMENTÓ CERCANO AL 36%, una cantidad escandalosa que para quienes defendían y defienden a Trump no lo es, aunque a la hora de criticar a sus oponentes políticos si sea uno de los grandes argumentos en contra.
Con la presidencia de BIDEN, del 2021 al 2025, la economía se centró en una política expansiva en infraestructuras, apoyo a programas sociales y de transición tecnológica, además de la seña americana por excelencia: el gasto en defensa.
La deuda se INCREMENTÓ, con un RATIO DEUDA/PIB POR ENCIMA DEL 100%.
Cabría pensar: ¿Y cómo es posible que no suban los impuestos para financiarse?
Además de una medida antipopular, la razón principal es porque el dólar es la moneda de reserva global, permitiéndoles emitir deuda en su propia divisa y financiar el déficit sin riesgo inmediato de impago.
Políticamente, evitar aumentos de impuestos busca estimular la inversión privada y mantener el crecimiento económico, priorizando la sostenibilidad de la deuda mediante el crecimiento del PIB en lugar de la recaudación fiscal.
Un dato importante que es un gran desconocido, y no solo por los ciudadanos americanos:
Desde 1971 el dólar es una moneda no respaldada con el patrón oro, por lo que la FED puede emitir dinero virtual en las cantidades que esta empresa privada considere, para estimular la inversión y mantener el crecimiento económico, priorizando la sostenibilidad de la deuda mediante el crecimiento del PIB, en lugar de la recaudación fiscal, evitando los antipopulares aumentos de impuestos… aunque también se puede entender que puede desvirtuar el mercado a su entero gusto.
Si, se ha leído bien: empresa privada. Y como empresa privada puede cubrir necesidades públicas, pero… con intereses privados, como todas las empresas privadas.
En su regreso en 2025, Trump utiliza un discurso de APARENTE CONTROL DE CUENTAS Y GASTOS, pero en la práctica la deuda se ha vuelto a situar en la estratosfera con 37 BILLONES DE DÓLARES, un máximo histórico.
La conclusión es que, independientemente del partido en el poder, en USA el crecimiento de la deuda es acelerado, estructural y transversal.
La situación actual:
La deuda es la más alta de la Historia, con intereses comiéndose todo el presupuesto y reduciéndose la capacidad del Estado para financiar servicios esenciales porque el margen para gastos es inexistente.
El riesgo de EFECTO DESPLAZAMIENTO de la inversión privada ya se está produciendo, con el consiguiente alto riesgo de impago o crisis.
Si a todo esto sumamos la burbuja que se está creando alrededor de LA DEUDA EN LA IA con enormes desembolsos públicos y privados, retornos económicos inciertos o a muy largo plazo, está claro que el déficit cada día aumenta y se coloca en posiciones que ya han superado, hace tiempo, las líneas rojas.
La agresiva política exterior americana, aparentemente con afán imperialista, puede que sea más propagandística que otra cosa y vaya en otro sentido:
- Asegurarse las materias primas necesarias para la IA (las tierras raras).
- No quedar atrás en el dominio de las rutas comerciales.
- El control energético (petróleo, gas y la electricidad).
- Ingresos internos transfiriendo lo que debía ser esa política fiscal interna al resto de los países con aranceles en vaivén continuo.
Además, esa disputa permanente con el orden internacional precisa de presencia militar, lo que supone un gasto más.

Y como dice la frase final de la imagen anterior:
-El problema no es solo cuánto se debe, sino para qué.
¿En dónde puede acabar todo esto?
La confianza se está resquebrajando y el dólar está perdiendo fuerza frente a otras monedas, porque el comprador de deuda se siente intranquilo y prefiere refugiarse en otros nichos más seguros, o lo que es lo mismo, el dólar está perdiendo no sólo confianza sino la aceptación como moneda de referencia.
Si hasta ahora USA utilizaba el dólar como arma política, puede ver amenazados sus pilares porque con la DESDOLARIZACIÓN endeudarse puede ser mucho más caro.
Si otros países venden la deuda que tienen de América, tendremos al estado americano buscando más inversión para pagar intereses cada día más caros, produciendo un efecto de BOLA DE NIEVE.
Al final es una pescadilla que se muerde la cola, y por más acciones que se diseñen meticulosamente, -aunque públicamente parezcan resultado de caprichos-, si los ingresos no superan los gastos, el sistema puede colapsar.
La deuda americana no es un problema actual, es la consecuencia de más de 80 años de déficit estructural que se había intentado tapar con patadas hacia adelante.
Se puede publicitar, una y otra vez, que hay que hacer grande a América, otra vez… si, un excelente slogan, pero ¿No habrá que pactar y llegar a los mejores acuerdos con el resto de los países?
De lo contrario la catástrofe está servida.
La capacidad de endeudamiento basada, hasta ahora, en el tamaño de su economía, el dominio del dólar y la confianza global, con la que se han financiado guerras, crisis, y ajustes internos o externos, además de un liderazgo mundial en base al comercio, inversión, innovación y crecimiento interno, se está agotando porque la capacidad de endeudamiento no es ilimitada, y además la política expansionista, aunque guarde la intención de nutrir al país a cambio de otros, está tensionando todo.
Expandirse militar, económico o tecnológicamente sólo tiene sentido si los ingresos son superiores a su coste, pero el gasto en defensa y seguridad global no está generando crecimiento directo. Por ejemplo, poner al día el petróleo venezolano necesita de inversiones millonarias y durante muchos años.
Las sanciones, guerras comerciales o aranceles, incluso a países socios, reduce el intercambio comercial en lugar de ampliarlo.
El dólar, lo repetimos, está quedando desprestigiado como moneda de referencia, debilitándose de forma progresiva.
Por lo tanto, lo que era una potencia dominante ahora es una potencia defensiva, con la posibilidad de que se creen sistemas financieros alternativos fuera del dólar y, en un clima de confrontación se pueden dar CASOS DE RECHAZO, como ya mismo está sucediendo, con fondos de inversión y de pensiones, daneses, suecos y finlandeses reduciendo sus posiciones de deuda en EEUU.
En resumen:
Estados Unidos, como les paso a los que compraban casas con las subprimes, sin tener dinero para hacer el repago, ha vivido durante décadas por encima de sus posibilidades y parece que las crisis de la deuda pueden obligar a decisiones históricas que pasen por:
- Pagar intereses y deuda reduciendo gasto social o inversión.
- Aceptar la pérdida de la influencia global.
- Redefinir los compromisos militares y las alianzas.
- Hacer una redistribución interna del coste de ajuste entre los propios americanos.
El shock no sería sólo en suelo propio:
-Una sola gota de veneno enturbia el océano.
Sería el mismo efecto que cuando hay un colapso sistémico de órganos en un cuerpo dañado o enfermo.
Algunas soluciones pasan por:
- Eliminar compromisos económicos o estratégicos para hacer que primero se arreglen los problemas domésticos.
- Invertir, tan sólo, en aquello que sea rentable y a corto plazo, con retornos medibles y reales, de manera que, por ejemplo, tecnología y defensa pasen a tener un papel secundario.
- Aumentar la carga fiscal, a pesar del descrédito político, haciendo un reparto mucho más equitativo de la riqueza.
- Restaurar la confianza internacional, reduciendo el ruido beligerante.
- Reinterpretar lo que significa liderazgo, dejando de pensar tanto en la marca personal, para apostar por una economía más cooperativa donde cada parte cuenta para dar soluciones y no sólo enfocar el Estado como una empresa.
Por supuesto, se puede seguir en la misma línea, y en ese caso recomendamos ver una película de STANLEY KUBRICK: ¿TELÉFONO ROJO? VOLAMOS HACIA MOSCÚ.
Como dato anecdótico: Buscando una imagen para ilustrar este artículo, utilizamos una IA y en el prompt, además de describir que la imagen en cuestión hiciese alusión al momento actual, se nos coló la palabra “espectáculo” y el resultado fue esto:

Todo un homenaje a los clásicos musicales integrando en el cuerpo de baile en lugar de nadadoras o piernas espectaculares a muchachas orientales (vestidas muy de esta época), con pingüinos homenajeando al presidente, y los chicos de las barras y estrellas como grandes protagonistas. El decorado absolutamente maravilloso: pozos de petróleo, hielos que, seguro que esconden tierras raras, y billetes volando por todos lados. Atención al detalle del canario con pajarita. Puede parecer un intruso… o no.
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